Me canso de los besos de despedida,
me molestan los colectivos que se van.
El taxi, que te lleva por la sombra de la esquina,
las horas de calor que no perdona la ciudad,
la marca de los días, las canciones, este no saberte mas.
No mientas, ya no digas hoy voy a llamarte
soy de creer muy fácil pero eso no es verdad.
Te escribo en la mañana cuando el alma me acompaña
te lloro por la noche cuando ya no somos dos.
El tiempo hizo lo suyo, "lo irremediable es el final"
hoy en la calle me contaba un vendedor
Y Ana se escapaba con las lagrimas a cuesta,
"que miseria este fracaso" dirá el pueblo.
Alguien despertara cerca en otro tiempo
y rogara que ya no llore, por favor
Y Ana se bajaba por no seguir en la rueda
por el miedo a que la espera sea en vano
como si alguna verdad estuviera escrita
como si algo de lo nuestro se guardara en un cajón.
Voy prefiriendo recordarte en una foto
de cuando casi todo encerraba diversión.
Te busco en los lugares donde ya no queda nadie
te escribo en cada nota de cada nueva canción
te creo por lo menos un poquito de todo lo que me invento
cuando juego a que en la charla somos dos.
No mientas, ya no digas "hoy voy a esperarte"
ya llevo varios días en la misma dirección.
Llámame si te pinta como hacias antes
tomamos algo tibio te convido a mi colchón
pero hagamos a un lado todo el tiempo
que nos roba y nos desvela cuando hablamos del perdón.
Y Ana se paró muy cerca de la puerta
"por lo menos dame un rato"
dije tratando de que parara el tiempo
y en ese mismo momento se escapó.
12/04/2004: by Germán Galdeano
