La Chanson

Uno a uno los peldaños de la casa
subió la francesita, sin los tacos para no despertar.
La audiencia nocturna no tiene prejuicios cuando habla.
Ni horarios que cumplir al amanecer.

Dejo tras de la puerta los árboles caídos. Se hizo la luz del día para todos.
La cama tendida desde hace cuatro días, no puede ser un calido lugar.
La última parte de la magia se la queda un sanitario demasiado concurrido.
Como para pensar e volver y se conforma con la tasa de te.

Mañana al despertar la tos me hará trizas el cuerpo malherido.
Todos los sentidos agrupados en la parte que respira.
Esos sueños que se cumplen a destiempo.
Los amores que no llegan y lo poco que recuerdo del amor.
Suena el teléfono, tiembla la mesa de luz, otra vez no voy a descansar.

Una a una las mentiras lo acechaban.
De vuelta por el nido sin querer volver.
El cuerpo te acusa y la mente te ataca por la espalda.
El si tenía horarios que cumplir al amanecer.

Dejo tras de la puerta la prueba del delito.
Se hizo la luz del día obligatorio.
La cama destendida se retuerce de risa
ante el caído condenado estar en pie.

Recupero fuerzas con algo de nada que encontró
abandonado en el baño del lugar.
Donde nadie olvida que la postura
y la elegancia falsa al caminar.

Mañana por la noche, para descansar,
habrá que colgar mal el teléfono.
Todos los sentidos agrupados en la parte que transpira.
Lo que deja tras la noche de esa noche en la piel.
Lo que pasa cuando pasa se que no podré dormir.
Se hace de noche en cualquier lugar, la segunda noche de ese mismo día.

01/09/2008: by Germán Galdeano